La sociopatía, también conocida como trastorno de personalidad
antisocial (TPA) de acuerdo al DSM V, es una patología de índole psíquica
que deriva en que las personas que la padecen no les interesa la importancia de
las normas sociales, como son las leyes y los derechos de las personas, son
antisociales por antonomasia. En países evolucionados del primer mundo, léase
Nueva York; Europa, Países Bajos, otros, si bien, generalmente, puede ser detectada la
psicopatología a partir de los 18 años de edad, se estima que los síntomas y
características vienen desarrollándose desde la adolescencia, luego de tres a
cuatro generaciones de familias sin las necesidades básicas insatisfechas, como
trabajo, salud, educación, acompañado principalmente de desnutrición
infantil entre otros ítems. Los sociópatas son personas que padecen un mal de
índole psiquiátrico, un grave cuadro de personalidad antisocial que les hace
rehuir a las normas preestablecidas (normas que nunca la tuvieron desde su
nacimiento); no saben o no pueden adaptarse a ellas. Por esto que, a pesar de
que saben que están haciendo un mal, actúan por impulso emocional para alcanzar
lo que desean, cometiendo en muchos casos delitos graves. Es común que se
confunda a la sociopatía con otras patologías de la misma clase, como podrían
ser la conducta criminal, la antisocial o la psicopatía. Pero son trastornos,
aunque relacionados, de diferentes características, con otros tratamientos y
consecuencias. CAUSAS: Se estima que este trastorno es causado por una
variedad de factores. Muchos son de índole genético, heredados de algún miembro
de la familia que ya los padeció. Pero también el entorno de la persona,
especialmente el de los familiares directos, tiene mucha importancia en su
posterior desarrollo (en todo esto tiene que ver la epigenética acompañada de
una disfunción en su mecanismo de acción); existen factores biológicos que
pueden contribuir en su progreso. La manifestación de procesos químicos
anormales (de dopamina, serotonina, acetilcolina, GABA, endorfinas,
noradrenalina entre otras químicos cerebrales) en el sistema nervioso y
posibles daños en las partes del cerebro que atañen a la toma de decisiones
área cognitiva de las personas, [hemisferio cerebral izquierdo], puede llegar a
despertar un comportamiento impulsivo y agresivo, concatenado al sistema
emocional límbico. El abuso de (drogas) [mescalina, yohimbina, marihuana,
heroína, éxtasis, cocaína, con otros nombres no farmacológicos, también puede
ser una de las causas de TPA. SÍNTOMAS: Si bien la sociopatía es más
común entre los hombres que en las mujeres, no existen barreras de ninguna
clase para enfermarse. Pero para ser diagnosticado, la persona debe tener
aproximadamente 18 años de edad aunque, por lo menos, desde los 15 años ya
puede presentar algunos síntomas para que el trastorno sea dictaminado con
precisión. Entre las características más comunes del TPA se encuentran la ausencia
de empatía (de entender a la otra persona), de miedo y remordimiento (esto es
muy marcado en nuestras sociedades), también una visión de la autoestima
distorsionada, una constante búsqueda de nuevas sensaciones p.e.: desviaciones
sexuales (que pueden llegar a extremos insólitos), la deshumanización del acoso
hacia la persona o la falta de temor a
las consecuencias. El egocentrismo, irresponsabilidad, extroversión, el exceso de hedonismo (quererse
a sí mismo), altos niveles de impulsividad, o la motivación por experimentar
sensaciones de control y poder también son muy comunes. Este tipo de psicosis
no se relaciona con ataques de pánico o con esquizofrenia. TRATAMIENTO: Las
personas con trastorno de personalidad antisocial no logran admitir que están frente
a un problema que debe ser tratado. Es por ello que es fundamental que exista
un estímulo externo que les permita aceptar dicha condición. Puede venir desde
la propia familia como también desde la justicia, que le ordene un tratamiento
en vistas de los problemas que le puede acarrear. Este trastorno puede
agravarse, en algunos casos, especialmente cuando la persona a tratar tiene
como hábito el consumo de drogas. Muchos tipos de terapia pueden colaborar a
sobrellevar de mejor modo la enfermedad. La terapia grupal puede ser
clave para hacer entender a la persona que puede interactuar con los demás sin
necesidad de violencia o desprecio. La terapia de comportamiento cognitivo
y la terapia de modificación pueden contribuir a alterar los patrones
problemáticos de pensamiento que la persona posee y a estimular los
comportamientos positivos en sociedad. Dentro de la órbita psiquiátrica, los
medicamentos se usan para combatir síntomas específicos, como la agresividad y
la irritabilidad. Los fármacos conocidos como “antipsicóticos” (haloperidol,
risperidona, nozinan; clorpromazina; pipotiazina, otros); han demostrado tener
éxito en el tratamiento del trastorno. Si bien se presupone que el TPA es una
enfermedad crónica, algunos síntomas -especialmente el comportamiento criminal-
pueden ir disminuyendo con lentitud con el paso del tiempo y un tratamiento
adecuado. CONSECUENCIAS: De no ser tratado a tiempo, el trastorno de
personalidad antisocial puede acarrear graves consecuencias no sólo para la
persona que lo padece sino también para las personas que puedan verse afectadas
por estos comportamientos. El TPA no solo puede generar aislamiento o desprecio
hacia las demás personas y normas, sino que puede llegar a situaciones más
graves. El sociópata, al igual que el psicópata, es imputable y plenamente
consciente de sus actos. Pero sus impulsos y la necesidad de satisfacer sus
deseos hacen que no le importen los métodos que tenga que emplear para
lograrlo. Hay que recordar que el TPA, una vez desarrollado con cierta intensidad,
conlleva agresiones de todo tipo que pueden dirigirse hacia personas (o
animales) pero también hacia bienes materiales, derivando en robos, destrucción
de la propiedad o violaciones graves a las reglas sociales de la vida diaria. Por esto mismo es que se transforma en un
hecho de suma importancia el buscar un tratamiento adecuado para el trastorno.
No solamente para colaborar con la persona que lo sufre, sino también para
salvaguardar a quienes se puedan ver afectados, especialmente la mujer, embarazadas,
ancianos, discapacitados entre otros seres humanos indefensos. Suerte y
Felicidad. Nos estamos comunicando. Luego comentaré mí viaje a EE.UU.-Nueva
York. .@josehectorcontr
https://jcontreras604.wordpress.com
; josehectorcontreras@gmail.com
http://josehectorcontreras.blogspot.com
; http://contrerasjosehector.blogspot.com
; http://jose07.foroactivo.com
(Solicito colaboradores-administradores).OK
Copyright© Martes, 20 de
noviembre de 2018. Todos los Derechos Reservados.-
Dr. José Héctor Contreras
Médico
Cirujano M.P. Nº 382
Dr. Ciencia de la Salud
Investigador Senior